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Nullius in verba

Nullius in verba… seguramente no exista una noche más apropiada: un solsticio de verano, una noche mágica de San Juan.

Tras los calores sofocantes de los último días, y las victorias por la mínima de la selección española de fútbol que la pone en semifinales, una tormenta apabullante de verano ha terminado por refrescar la meseta castellana poniendo la nota justa de frescor y humedad, a tanto delirio y polvo, en esta noche.

Aún conservo, consciente, el regusto incómodo en la boca del domingo, en la lectura de dos artículos de El País.

Jóvenes y mileuristas, personas educadas con cuyas miradas me cruzo a diario en el metro …  jóvenes con pendiente que apuran los últimos capítulos de la Regenta, espigados treinta añeros con planta de profesor a punto de culminar su última década de juventud trasnochada haciendo equilibrios complicados y buscando sin fortuna su tierra prometida en un oasis sin sueños. ¿Nos convierte Google en unos idiotas?… disculpen, me mordí la lengua y apunto estuve de envenenarme.

El segundo artículo escribe sobre la economía sandwich

Los cuatro pilares del milagro español, construcción, empleo de baja calidad en sectores de débil valor añadido, consumo privado y endeudamiento creciente ya no aguantan más. Pero, más allá de los discursos voluntaristas en torno a la promoción de la I+D+i -España gasta sólo el 1,1% de su PIB (0,8% en 2004) frente al 2% de la Unión Europea o el 3% de Estados Unidos-, inversiones en tecnologías de la información y de la comunicación etcétera, parece difícil que los sectores de mayor valor añadido puedan tomar el relevo a corto plazo y ser los sectores de arrastre.

[…]Además, el bajo nivel de los salarios nominales (precariedad, inmigración) ha llevado a las empresas a apostar por una menor capitalización que explica sus peores resultados en materia de productividad total de los factores. “ 

Permítanme que no aplauda por tan extraordinaria descripción de las causas de una “crisis”, que no por anunciada, tenemos ya ante las narices, en este espectáculo de sombras chinas y cavernas de Platón, donde uno ya no sabe si se equivocan causas y efectos.  

Me recordaba la conversación reciente con una amistad, que es terapeuta, que me contaba como tenía amigos que tras años de terapia y sesiones de psicoanálisis, eran capaces de explicar perfectamente como la relación con sus padres les había convertido en esto, y esto otro … pero que sin embargo seguían igual de locos “jodidos” que siempre.

Hasta aquí.  Termina esta intensa experiencia en Aizea, tan cargada de mis voces, y un poco de las vuestras…. Dejo espacio a otros para la queja, la crítica, el grito, la catarsis.

Llega el momento de comenzar a construir espacios nuevos y habitables, de perseguir, torpemente al principio, el compromiso, la construcción de un espacio más humanos y habitable para todos los que vendrán después de nosotros.

Henry Ford marca el rumbo: “A un hombre no se le puede pagar mucho por producir algo que va a ser malgastado”. Tantas páginas para contar lo evidente y tan pocas para trazar caminos nuevos.

Aizea no desaparece, sólo se trasforma, y desde ahora será un espacio íntimo, humilde, aún más pequeño si cabe, dedicado a las reflexiones personales de su autor … un espacio de descubrimiento y desarrollo interior, un espejo y un alma.

Gracias a todos los que me habéis acompañado. He sido afortunado al encontraros.

Confío en veros a algunos pronto en los próximos proyectos, y a los que no, os deseo un feliz viaje. Ojalá que las nuevas experiencias nos sean ya aún más gratificantes.

Un abrazo. Gracias. Buenas noches.