La obra incabada de Henry Ford (ii)

Era el año 1926 y Henry Ford era uno de los personajes más influyentes y admirados en todo el mundo, cuando publicaba su libro “Today and Tomorrow” (“Hoy y Mañana”), en el que trataba de reflejar todas las ideas sobre el futuro y su visión de la revolución de los medios de producción industriales que él mismo había impulsado.

 

Taiichi Ohno, el padre del Lean Manufacturing en Toyota, en su libro “Toyota Production System: Beyond Large-Scale Production” (El Sistema de Producción de Toyota: Más allá de la producción a gran escala), dice de él lo siguiente:

“Yo personalmente, soy uno de los que admira la grandeza de Ford. Creo que si el rey de la automoción Americana siguiese todavía vivo, se habría dirigido en la misma dirección que Toyota.

Creo que Ford nació racionalista, y lo percibo cada vez que leo sus escritos. Tenía una manera deliberadamente científica de pensar sobre la industria en América. Por ejemplo, en temas de estandarización y la naturaleza del gasto/desperdicio en los negocios, la percepción que Ford tenía de las cosas era ortodoxa y universal.

Taiichi Ohno cita literalmente en su libro el siguiente extracto del libro de Ford “Hoy y Mañana“, que proviene del capítulo titulado “Aprendiendo del gasto/desperdicio (waste)“.

Conservar nuestros recursos naturales retirándolos de su consumo no es un servicio a la comunidad. Eso es mantener la antigua teoría de que algo es más importante que el hombre. Nuestros recursos naturales son lo suficientemente amplios para cubrir todas nuestras necesidades actuales. De lo que tenemos que preocuparnos es del desperdicio del trabajo humano.

Tomad como ejemplo una veta de carbón de una mina. Mientras permanezca en la mina, no tiene importancia, pero cuando un trozo de ese carbón ha sido extraído y se ha enviado a Detroit, se convierte en algo de importancia, porque representa cierta cantidad de trabajo humano utilizado en su extracción y transporte. Si malgastamos esa porción de carbón, que es otra forma de decir que si no lo aprovechamos a su máximo valor, entonces habremos malgastado el tiempo y la energía humana. A un hombre no se le puede pagar mucho por producir algo que va a ser malgastado.

Mi teoría del desperdicio se remonta al mismo hecho del trabajo que lleva producirlo. Queremos obtener el máximo valor del trabajo de modo que podamos pagar todo su valor. Es el uso, no la conservación, lo que nos interesa. Queremos utilizar un material al máximo de modo que el tiempo invertido no se desperdicie. El coste de material no significa nada. No supone nada hasta que llega a las manos de la Gestión.

Ahorrar material por material, y ahorrar material porque representa trabajo humano pueden parecer lo mismo. Pero la aproximación es totalmente distinta. Utilizaremos los materiales de forma más cuidadosa si pensamos en él como trabajo. Por ejemplo, no malgastaremos material tan a la ligera simplemente porque podemos reciclarlo, ya que el reciclado implica trabajo. Lo ideal es que no tuviésemos ningún producto defectuoso que reciclar.

Tenemos un gran departamento de reciclado de material defectuoso, que aparentemente gana para nosotros más de 20 millones de dólares al año. Diremos algo de esto más adelante en este capítulo. Pero conforme este departamento creció y ganó en importancia, comenzamos a preguntarnos: ¿por qué tenemos tanto que reciclar?¿No estamos dando más importancia al reciclado y recuperación que a tratar de no malgastar?

Y con esa idea en mente, comenzamos a analizar todos nuestros procesos. […] Nuestros estudios e investigaciones hasta la fecha han dado lugar al ahorro de 80 millones de libras de acero al año que antes terminaban en material desechado (scrap) y que tenía que volver a ser retrabajado con el consiguiente gasto de trabajo humano. Esto supone cercad de 3 millones de dólares al año, o, si lo miras de esta otra forma, de la innecesaria utilización del trabajo equivalente para nuestro salario medio de la mano obra de hasta 2.000 empleados. Y todo ese ahorro fue conseguido de una manera tan simple que todavía nos preguntamos por qué no lo hicimos antes.

Es una lástima que con el tiempo, todos hayamos perdido esta manera de ver el mundo, y que ya no utilicemos este lenguaje. De aquellos extremos irreconciliables que dieron lugar a las dos Guerras Mundiales y después a la Guerra Fría, hemos evolucionado con el tiempo y nos hemos vuelto uniformemente grises. ¿Será que nos faltan visiones?

PD. Los proceso de retención y fidelización de clientes podrían ser la versión actual de los procesos de reciclado de material o scrap clásicos. En el sector Servicios se echan de menos a los Ford y Ohno de nuestro tiempo.

Una respuesta a “La obra incabada de Henry Ford (ii)

  1. jose luis fernandez

    entenderíamos como gasto pues en servicios un cliente insatisfecho o infiel?
    Interesante visión…
    a ver si le devuelvo a vd la comida señor…!!

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