La obra incabada de Henry Ford (i)

La figura de Henry Ford, como la de todos los grandes pro-hombres, contiene luces y sombras.

Creador del imperio Ford, fue sin duda el precursor de los métodos de producción moderna y sin él difícilmente podríamos entender el desarrollo industrial del siglo XX.

Generalmente se la atribuye a Henry Ford haber sido el creador de la primera cadena de producción moderna.

Pero el honor de tal avance se le reconoce a Charles Emil Sorensen, uno de los directivos responsables de producción, que junto a Walter Flanders, Clarence Avery y Ed Martin, se juntaron los domingos de 1910 en la planta de Piquette Plant de Detroit para poner en práctica sus ideas, y desarrollar de este modo la primera línea de ensamblaje en la que el producto se desplazaba en línea recta de un extremo a otro de la planta a los mecánicos montadores, en lugar de la costosa tarea de tener que desplazar material y mecánicos a puestos de ensamblaje fijos.

Menos conocido es que en 1918 Henry Ford adquirió el periódico “The Dearborn Independent“, desde el que se difundió una visión y pensamiento abiertamente antisemitas, teniendo el dudoso honor de ser el único norteamericano mencionado en el libro de Adolf Hitler, el cuál fue un reconocido admirador de su trabajo.

En 1920 publicó una recopilación de cuatro volúmenes bajo el título de The International Jew, the World’s Foremost Problem. Denunciado por la Liga Antidifamación, un lobby creado en 1913 para luchar contra la creación de un estado de opinión antisemita, Ford se vio obligado a desmarcarse de los editoriales y contenidos de su periódico. Pidió disculpas públicamente, y en Diciembre de 1927 cerraba el “The Dearborn Independent”.

Esta posición antisemita se fue suavizando y flexibilizando al final de sus días, seguramente influido por los acontecimientos de la II Guerra Mundial, y la presión que ejerció el Gobierno de EEUU que veía con malos ojos que un grupo industrial estratégico del tamaño del Ford Motor Company pudiese estar dirigido por un simpatizante de las ideas del naciosocialismo.

Tal vez nos sea imposible entender, que nunca justificar, este incompresible posicionamiento de un gran personaje sensato y racional como Henry Ford sin entender su contexto histórico: El enfrentamiento de ideologías divergentes y extremas, los movimientos nacionalistas, científicos y clasistas de la época, así como las luchas de grandes grupos industriales y lobbys políticos, cuyas tensiones terminaron desembocando en las dos Guerras Mundiales que asolaron Europa, y que en España se tradujo en nuestra triste Guerra Civil.

Y sin embargo las luces de la figura y el pensamiento de Henry Ford superan con creces las sombras

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