Tensiones corporativas

No sé si es deformación profesional, pero ésta parece ser una época en la que el término  de moda es control de gastos, y siguiendo el símil de la aerostática, no significa nada más que soltar lastre para seguir subiendo, (sólo que en algunos casos más desesperados se llegan a tirar hasta los quemadores por la terrible necesidad de ganar tiempo a cualquier precio).

Leo en Dinero Inteligente (nº965, Abril 2007), una publicación del grupo Negocios en la que siempre encuentro artículos de mi interés, un editorial firmado por Miguel Ormaetxea Arroyo que tiene el nombre de “Ética salarial“.

rockefeller_ap.jpg Si en el siglo pasado John D. Rockefeller, uno de los grandes representantes del capitalismo liberal, afirmaba que la distancia salarial razonable entre el sueldo más bajo y más alto de una empresa era de 1 a 40,  en los últimos 20 años (desde mediados de los 80), la remuneración de un alto directivo en Estados Unidos ha pasado de representar 40 veces el salario medio de un americano a 110. De acuerdo con la revista Fortune, en el caso de las 250 primeras empresas americanas sus consejeros delegados cobraron en el 2005 una cantidad media que representaba 369 veces el salario medio de un empleado en Estados Unidos.

En el artículo “In the money” publicado por The Economist (18 de enero del 2007), un estudio realizado por la consultora especializada ‘The Corporate Library’ mostraba que los CEOs de 11 grandes empresas americanas entre las que se incluyen AT&T, Merck y Time Warner habían recibido salarios anuales mínimos de 15 millones US$, a pesar de que por dos años consecutivos las acciones de estas compañías no habían cumplido con los objetivos previstos.

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Las comparaciones ponen de manifiesto una realidad llamativa. En el caso de Toyota el conjunto del consejo y la cúpula directiva gana menos que el presidente de GM, compañía a la que Toyota está a punto de destronar como líder mundial en el sector de automoción. En Japón, los presidentes de las grandes empresas ganan de promedio tan sólo 11 veces el salario de sus obreros, (un orden de magnitud), de acuerdo con la consutora Towers Perrin. En Europa estamos en una situación intermedia tras los pasos de Estados Unidos.

Abundan también los casos de directivos de empresas, que al igual que los entrenadores de los grandes equipos de fútbol españoles, deben dejar las compañías en situaciones difíciles al no obtener los resultados que se esperaban, y consiguen con ello indemnizaciones millonarias: Robert Nardelli ha salido de Home Depot con 210 mill.US$ tras una lenta caída de sus acciones durante los seis años que ha estado al frente; Carly Firorina dejó Hewlett-Packard con 180 mill. US$ tras una gestión complicada y sin grandes resultados.

Como consecuencia de ello, recientes encuestas muestran que el 80% de la población norteamericana piensan que los sueldos de los ejecutivos son excesivos, y el 90% de los inversores institucionales comparten esta visión.

No es de extrañar que en Estados Unidos,  los partidos políticos (incluido el presindente George Bush), se hayan alineado con los accionistas reclamando que las remuneraciones de los directivos pasen a ser conocidas y controladas por la junta de accionistas, claramanete ligados a los rendimientos de las empresas y sometidos a importantes impuestos a partir de un determinado límite.  

Tal y como explica el artículo de The Economist, estamos en un momento en el que los salarios de los empleados de las economías occidentales están siendo controlados para no perder competitividad, fuertemente ligados a objetivos personales y a los rendimientos de la compañía.

No creo que nadie a estas alturas reclame que los directivos no perciban el salario que merecen de acuerdo con la responsabilidad y los riesgos que entraña su cargo, pero sí que éste se ajuste a unas ciertas reglas éticas públicas que garanticen la relación de confianza que debe existir entre los directivos y los accionistas y empleados de las compañías.

Todos los departamentos de imagen y comunicación saben que los actos internos de sus empresas hablan por sí solos  a sus empleados, a sus accionistas y a la sociedad, (incluso aún cuando no existan circulares, ni comunicados de prensa).  ¿Qué es lo que nos dicen ahora? y ¿qué  quieren decirnos?.

3 Respuestas a “Tensiones corporativas

  1. Occidental’s $416.3 Million CEO: Pay Package Puts Irani in Lofty Air By Russell Gold
    Companies Featured in This Article: Occidental Petroleum, Oracle, Walt Disney, Exxon Mobil, Royal Dutch Shell
    Talk about your six-figure paychecks — and then some.

    Ray R. Irani, longtime chairman and chief executive of Occidental Petroleum Corp., received compensation last year valued at $416.3 million, making it one of the richest corporate paydays ever.

    Nearly two-thirds of the money came from exercising stock options, reflecting huge gains that Occidental’s share price has made in an era of rising oil prices.

    Only a handful of CEOs have ever made more money in a year. In 2001, Oracle Corp. CEO Larry Ellison gained $706 million from exercising stock options. Walt Disney Co.’s former CEO Michael Eisner scored $570 …

  2. http://blogs.wsj.com/washwire/2007/04/10/when-ceo-buys-a-mansion-it%e2%80%99s-time-to-sell-shares/

    April 10, 2007, 4:19 pm
    When CEO Buys a Mansion, It’s Time to Sell Shares
    Judith Burns reports on a new signal to sell stocks.

    With House Financial Services Chairman Barney Frank pushing a bill to give shareholders more say on executive compensation, a couple of academic researchers suggest another way shareholders can exercise their power: When the CEO buys a trophy home, investors would do well to sell shares in the company.

    The new study looked at the stock performance of Standard & Poor’s 500 Index companies after their CEOs bought new homes. The study by Arizona State University finance professor Crocker Liu and New York University finance professor David Yermack, who is credited with the earliest research on backdating options, found that the bigger the home, the worse the stock performance.

    Investors who short shares of companies after the CEO has moved into a palatial home would reap returns of 29% after one year, and 46% after two years, the study estimates. Selling short is a trading strategy in which shares are borrowed and sold in hopes of replacing borrowed shares later at a lower price.

    Executives who pay for large homes by selling company stock or exercising stock options are another bearish signal. The study found shares in those companies underperformed market benchmarks for several years. Since executives’ stock sales to finance a home purchase are tiny relative to overall trading, the authors say the resulting stock-price slump may signal that top executives have become lazy — or worse.

    The authors warned that some CEOs might use a home purchase as pretext for dumping shares based on inside information. They also suggest that the bosses who move into fancy, new digs may demoralize other executives and employees, dragging down the company’s overall performance

  3. En mi opinión hace ya tiempo que funciona el título de la película de Woody Allen “coge el dinero y corre”.

    Las empresas siguen una estrategia del tipo “desembarco y -cabezas de puente”, sin visión a medio plazo (no ya largo). Salvar(se) y correr.

    En fin, habrá que seguir su comportamiento.

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