La Economía de la Atención

El otro día Julián de Cabo, (inteligente y aún mejor persona), escribía en el foro de Convergencia del IE la siguiente entrada: La Batalla del Video en la Red en el que se discutía la amplitud de oferta que se estaba desarrollando en el mercado y las múltiples opciones que existían:

  • Apple TV  y su nuevo servicio que amplia la oferta de iTunes y el exitoso iPod.
  • La alianza entre Amazon y Tivo para generar un servicio de descargas de video.
  • Joost el nuevo servicio de P2PTV de los creadores de Kazaa y Skype
  • El movimiento de los canales de Televisión tradicionales a YouTube como Antena3 o Cuatro
  • Las estrategias de las consolas, tanto de la XBox de Microsoft como de la PlayStation 3 de Sony y su servicio Home
  • Filmotech.com, que permite descargar y ver durante una semana más de 250 películas de cine español por 1 .

A todo esto le podemos añadir el desarrollo de contenidos en ADSL, y especialmente en el teléfono móvil:  

Hasta aquí todo está claro y no hay nada novedoso,  estamos experimentando el desarrollo y disgregación de un mercado. ¿Pero las reglas de este mercado siguen siendo las mismas?.

Herbert A. SimonHace 38 años, un visionario llamado Herbert Alexander Simon definía el concepto de lo que hoy conocemos como Economía de la Atención.

En su documento “Designing Organizations for An Information-Rich World” ( 1 de Septiembre de 1969), hablando de las dos caras de una misma realidad, decía lo siguiente:

(pág. 6 y 7) “[…] Ahora, cuando hablamos de un mundo rico en información, podemos esperar, de manera análoga, que la riqueza en información signifique la escasez de algún otro recurso, la escasez de lo que quiera que sea que la información consume. Lo que consume la información es obvio: consume la atención de sus receptores.

Por lo tanto la abundancia de información crea una escasez de atención, y se produce una necesidad de asignar esta atención eficientemente a las numerosas fuentes de información que tiene disponibles.”

En 1996, (27 años más tarde), señalaba que muchos diseñadores de sistemas/servicios de información enfocaban sus proyectos como problemas de escasez de información, y como resultado implantaban sistemas/servicios que sobresalían en proveer más y más información al receptor final (cliente/usuario), cuando lo que realmente se necesitaban eran sistemas que sobresaliesen en el filtrado y selección de la información relevante.

Tal vez ahora se entiendan mejor noticias que nos hablan de crisis en los medios convencionales: “Crisis de los periódicos de pago: ‘El País’ monta un Comité de Sabios para hacer frente a los diarios ‘online’” (El confidencial, 7 febrero del 2007) ¿Cuántos de nosotros conseguimos terminar la prensa que compramos?.

También se entienda mejor la aparición y éxito de los nuevos formatos de información, más cortos y rápidos como propone el profesor Salvador Aragon en su entrada Lectura y pantalla, en el que habla entre otras cosas de la popularización de vodcastig y el podcasting. Seguramente el Blog sea otro nuevo formato que compite con los periódicos, con el que se están alineando muchos de ellos, y que al mismo tiempo incrementa la competencia por la atención.

Por último, también se entenderá que un nuevo gigante como Google, a la vanguardia de los servicios de información apueste por el desarrollo de la Inteligencia Artificial.

Y es que cuando la oferta se expande (economía de la abundancia), lo que escasea es la demanda o “Atención“.

6 Respuestas a “La Economía de la Atención

  1. Después de darle una vuelta, creo que la escasez no tiene porqué ser de atención.
    + Información = – Atención?? no necesariamente. ya que al final, la atención es tiempo y capacidad y se puede mostrar como
    +Información+Atención=-tiempo.
    ¿De donde lo sacas? ESE ES EL DILEMA.
    ¿del trabajo? ¿de los desplazamientos en tte público? ¿de relaciones sociales físicas?

  2. Como siempre José Luís, me muestras un nuevo e interesante enfoque del tema.

    Voy a ver si consigo darte una respuesta, totalmente personal y seguramente una de las muchas posibles. (Pero como comienzo a conocerte un poco, estoy convencido que debe haber algo más que se me escapa).

    Hasta no hace tanto tiempo, hemos pensado que el recurso escaso en el diseño de los servicios de ocio eran los buenos contenidos, y por ello las cadenas de TV se preocupaban por adquirir los derechos de las películas más taquilleras, las grandes series americanas, (soy un fan del Dr. House) y los partidos de fútbol y acontecimientos deportivos. Los periódicos y medios de prensa por su parte fichaban a las grandes firmas del periodismo con grandes contratos, (todavía me acuerdo de los tiempos del “Super García”), y el objetivo era siempre dar la mejor y más completa cobertura de todo lo que pudiese ser actualidad.

    Con la nueva oferta de ocio y los nuevos servicios que estamos desarrollando la oferta se multiplica exponencialmente, y aunque tener un gran contenido sigue siendo importante, tal vez ya no sea el único factor crítico: Dr House lo encuentras en DVD, en TV por cable, en programación de TV abierta, a través del P2P, te lo puedes descargar en el móvil e incluso puedes adquirir un reciente libro de gestión basado en la serie.

    Y no sólo pensemos en contenidos, juegos, información, pensemos también en la lucha feroz que se está produciendo entre los diferentes medios y formatos de publicidad.

    Todos luchan por obtener la atención del usuario final. La lucha es ahora en cómo obtenerla, y tener un gran contenido no es garantía única de éxito. Tal y como tú afirmas, los diseños de aquellos servicios que sean más accesibles, más directos, más rápidos y más eficientes en el consumo del tiempo, tienen una clara ventaja competitiva frente al resto.

    Es sorprendente que ya en muchas ocasiones resulte más rápido consultar en Google o Wikipedia que en una enciclopedia por fascículos o una enciclopedia multimedia. Personalmente me resulta más eficiente buscar información sobre libros en Amazon que dirigirme a una biblioteca o cualquiera de las grandes cadenas de librerías que hay en el centro de Madrid.

    Tal vez sean dos caras de una misma moneda.

    Un abrazo, Patxi

  3. Pingback: Snack Culture « aizea

  4. Estoy de acuerdo con todo.
    Creo que es un tema de número. pasamos de pocos a muchos (los tiempos de la priemera y el uhf) a un de muchos a muchos, en muchos medios y en muchos dispositivos..quizá el objetivo original no fuera sólo dar información y contenidos sino que fuera vender más publicidad..y que los contenidos sean la cáscara, como la publicidad crece mucho porque cada vez hay más productos, ya no “cabe” en dos canales y es uno de los motores que hacen que se empieza a disgregar la oferta hasta llegar a dar el impacto a quien lo necesita en el lugar y momento adecuados para que consuma..

    De lo que no me cabe duda es de que se consume más, porque es más fácil, y sobre todo porque es más individual

  5. POS YO NO LO ENTIENDO

  6. albert el sandalias

    HERBET ES EL PUTO AMO RETRASAO

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