“[... ]No olviden la parábola del leñador: un leñador fue escogido entre una selección de leñadores al haber destacado en la tala de árboles. La empresa le contrata y observa cómo el primer día cumple su record de 10 árboles por hora. Pero el segundo día baja a 9 árboles por hora, el tercer día a ocho árboles por hora, y así hasta quedarse en un rendimiento mediocre de dos árboles por hora. El director de la empresa maderera se acerca a él, alarmado por su baja productividad y le pregunta: “¿Cómo es que ya no rindes como antes?” Y el leñador le contestó: “Es que estoy tan ocupado que no tengo tiempo ni de afilar el hacha”.”
(”Afilando el hacha de la productividad“. Artículo de Pascual Montañés en Thinkingheads)
Pascual Montañes, es Profesor de Dirección Estratégica del Instituto de Empresa desde 1990, y cuenta con una dilatada experiencia en el mundo de la consultoría y la docencia, donde lleva más de 25 años. El Profesor Montañés, utiliza esta parábola para explicar brillantemente el efecto que puede producir en un directivo a medio plazo, la no conciliación de la vida personal con la profesional.
La verdad es que cabría preguntarse si una organización con objetivos económicos no es siempre egoísta por naturaleza, y si los directivos no son para éstas nada más que otro tipo tipo de recursos humanos, con su propio ciclo de vida, con un mayor nivel de reconocimiento y compensación económica.
El problema del hacha, una herramienta afilada para cortar troncos de árboles, podría no ser tanto si está afilada o no, sino de si de tanto cortar con una y con otra terminamos como la imagen de la foto, talando el bosque por completo y destrozando el medio que nos da de comer.
.. y no estoy hablando del Calentamiento Global.

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