Hoy comienza el año nuevo chino, que este año corresponde a la rata (Shu).
Se trata de un calendario lunisolar cuyo origen se asocia con el mítico Emperador Amarillo (Huang Ti,Huang Di), alrededor del año 2637 adC, que introdujo 5 ciclos de doce años regidos por una serie ordenada de animales distintivos: Rata, Buey, Tigre, Liebre, Dragón, Serpiente, Caballo, Oveja, Mono, Gallo, Perro y Cerdo.
En China las madres cuentan a los niños una fábula para explicarles cómo nació este calendario. De acuerdo con las madres chinas, el Señor de lo Cielos convocó una carrera entre todos los animales para ver cuáles serían los 12 primeros que elegiría para designar los signos del cielo y establecer los años.
En esta carrera, la rata que es un animal inteligente habló al oído del toro o buey (niu). Le dijo que siendo él tan fuerte, ella podía indicarle fácilmente el camino que tenían que seguir para ganar la carrera. Eso sí, el trato era que ella sería la primera. El toro, un animal fornido, con una gran ego y tesón pero inteligente, accedió al trato. Al llegar a la meta, la rata bajó del lomo del toro y cruzo primera, y de ese modo quedó como la primera de los 12 animales, justo por delante del toro.
Me daba ayer por fabular qué habría pasado con la astuta rata y el gran toro por estas tierras, para que sus finales fuesen tan distintos al de la historia china. Y uno se imagina que el toro, tan lleno de ego fue convencido fácilmente por la rata para ser el símbolo de esta Iberia, “la piel de toro”, emblema de sus banderas y efigie erigida en sus caminos.
Pero no sabemos si fue la rata la que engañó al toro quedándose con sus ingresos, o si el toro al verse tan aclamado decidió darle la espalda a la rata… lo cierto es que el henchido toro, tan lleno de “ego” terminó firmando un contrato para convertirse en el emblema de la fiesta nacional, ni más ni menos. Y la rata buscó otras formas de enriquecerse y sacar provecho de su listeza.
El final es conocido … el toro terminó troceado en cualquier carnicería bajo un letrero que ponía “carne de toro de lidia”. Y la astuta rata fue la reina de los basureros donde impera a sus anchas.
Y no sé por qué me dio por pensar esto cuando me contaron la noticia el fin de semana, que un proveedor de Chrysler había entrado en suspensión de pagos al cancelar esta última los contratos con él, y había paralizado la actividad de cinco plantas con sus correspondientes cadenas de proveedores “just in time”.
Y a mí que me gustaba el cuento chino.