Estos días, apenas he tenido tiempo de leer. De los varios libros que me había propuesto leer, sólo uno ha sido el elegido.
Se trata de una breve colección de artículos de Erich Fromm reunidos bajo el nombre de “La Vida Auténtica” y editado por Ediciones Paidós.
Si bien algunos de los artículos fueron escritos hace más de cincuenta años, al leerlo uno tiene la sensación de que Erich Fromm estuviese observando la sociedad actual de comienzos del siglo XXI. Y tal vez su fuerza radica en que las transformaciones observadas por Erich Fromm pudieron resultarle novedosas en su día, y sin embargo hoy las tenemos tan asumidas e interiorizadas que apenas somos conscientes de que alguna vez ocurrieron. Os dejos algunos fragmentos del libro.
“No cabe duda de que la explotación del hombre, tal y como se concebía en el siglo XIX, ha desaparecido casi por completo de las grandes democracias occidentales [...]. Esta forma inhumana de utilizar al otro en nuestro propio beneficio, aunque no se ha erradicado por completo, ha disminuido hasta tal punto que podemos pronosticar que desaparecerá dentro de pocas generaciones. Sin embargo, paralelamente ha surgido otro tipo de explotación. Hoy todo individuo es su propio explotador, puesto que utiliza sus recursos humanos para fines que transcienden su propia persona. [...]
En el afán de producir bienes y servicios, de transformar los medios en fines, nos convertimos en objetos. Construimos máquinas que emulan una conducta humana y producimos hombres que imitan el funcionamiento de las máquinas.”
“En todo este proceso, después de esmerarnos en ahorrar tiempo a toda costa, nos avergüenza no saber cómo emplear el tiempo ahorrado, un recurso que en el mejor de los casos, nos limitamos a matar. Imagine lo que ocurriría hoy en Estados Unidos si se impusiese una semana laboral de tres días. Estoy seguro que no tendríamos suficientes hospitales para atender las crisis nerviosas que provocaría la disposición de tanto tiempo libre, unida a la incertidumbre de cómo aprovecharlo.”
“El determinismo suele oponerse a la libertad. [...] La tesis del determinismo ha dado frutos muy valiosos. La aplicación del determinismo estricto, tanto en un enfoque científico como lógico, parece uno de los factores que han propiciado el avance de la ciencia y la tecnología. El determinismo tiene una apariencia más científica que el indeterminismo. En consecuencia, es poderosa la tentación de aplicar la ley de causalidad no sólo a los fenómenos físicos sino también al objeto de estudio de las ciencias sociales.”
“La diferencia entre la autoridad del siglo XIX y la del siglo XX es que la autoridad decimonónica es declarada, mientas que la del siglo XX es anónima. ¿Dónde radica la autoridad anónima? En el mercado, la opinión general, el consenso general, aquello que hace todo el mundo, el afán de no diferenciarse de los demás, de no alejarse tres metros del rebaño. De este modo el hombre cree actuar según su libre albedrío, cuando en realidad no hay nada sobre lo que se forjen tantas fantasías infundadas como su propia persona.”
“La autoridad anónima,[...], es casi “imbatible”[...]. Es como si nos dispararan en una emboscada. No sabemos quién ha decidido tal acción y cuáles son las reglas. Somos conscientes de lo que ocurre y, sin embargo, no podemos hacer nada para evitarlo.”
“Se nos adoctrina sobre lo que se debe considerar enfermedad, de modo que la mayoría de la gente no dice que sufre por aburrimiento o por una sensación de futilidad vital, sino que padece insomnio, cierta incapacidad de amar a su pareja o a sus hijos, la necesidad de beber, insatisfacción laboral, cualquier cosa que sea permisible y encaje con el concepto de <<enfermedad>>. Sin embargo, el insomnio, el alcoholismo y la infelicidad son manifestaciones de la enfermedad del siglo, es decir, la sensación de que la vida carece de sentido, una consecuencia de la transformación del hombre en objeto“.
“[...] el hombre para ser libre, no debe utilizar su propia persona o la de los demás como medio, sino, como dice Kant, como fin en sí misma. Los medios son siempre instrumentales de modo que la persona utilizada o que se utiliza a sí misma como medio, deja de ser un agente libre para convertirse en objeto, en cosa.”
“Las filosofías utilitaristas de la vida empiezan por conquistarnos con la deformación de nuestra realidad. En lugar de intentar ser nos afanamos en tener, y en más de una ocasión el tener se vuelve más real que el ser. Al alienarnos, somos nuestras propiedades y perdemos nuestra identidad de personas humanas.”
“Sin embargo, como ocurre en muchas ocasiones, el resultado práctico no anula la intención del discurso teórico. En sus postulados, los teóricos del liberalismo (económico), el socialismo, el comunismo y el anarquismo tienden a ser humanistas, el tipo de pensador que no solamente hace del hombre la medida de las cosas, sino que también cree que el hombre es su propio fin u objetivo, el pleno desarrollo de sus potencialidades“.
“Por lo tanto, la libertad no es un hecho, sino una posibilidad: el verdadero logro de la persona humana. Se debe conquistar la libertad a pesar de los obstáculos y las condiciones a las que estamos expuestos constantemente“.


