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Entradas de Agosto 2007

Darwinismo Económico (VIII) Evolución y Selección Natural: Azar o Destino

Agosto 28, 2007 · 5 comentarios

En el pensamiento de Darwin era esencial una visión moderna del mundo influida por las ideas del utilitarismo, del individualismo, del imperialismo y del capitalismo del laissez-faire. Darwin leyó también los escritos de Adam Smith y otros economistas utilitaristas que planteaban la competición entre los individuos como la fuerza impulsora del progreso económico. […] En su imaginación seguro que Darwin estaba viendo las fuerzas del imperialismo británico triunfando en todo el globo.” EVOLUCION: LA ASOMBROSA HISTORIA DE UNA TEORIA CIENTIFICA. Edward J. Larson. Ed. DEBATE (Septiembre 2006).

En los desconocidos movimientos del engranaje de la mente humana, de manera intuitiva parecería que la selección natural era la respuesta correcta para cualquier hombre totalmente inmerso en el mundo productivo y competitivo de los primeros tiempos de la Inglaterra Victoriana”. Charles Darwin: The Power of Place. Janet Browne. Princeton University Press (September 15, 2003).

taylorimmchalfredrusselwallacem.jpgAlfred Russel Wallace (8 de Enero de 1823 – 7 de Noviembre de 1913) . Fue el octavo de una familia de 9 hijos, que nació en un pueblecito de Gales llamado Llanbadoc. Por el origen escocés de su padre, asumía ser descendiente de William Wallace (el personaje romántico protagonista de la película BraveHeart).

A los cinco años su familia se mudó al pueblo natal de su madre en Hertford (Inglaterra), donde estudió hasta los 16 años en los que dificultades económicas familiares le obligaron a abandonar los estudios.

Vivió en Londres una temporada con su hermano John, tres años mayor que él, donde conoció algunas de las teorías de reformistas sociales, para después volver a Gales para trabajar como aprendiz de topógrafo en el negocio de su hermano mayor William

En 1844 se quedó sin empleo por las dificultades económicas que atravesaba el negocio de su hermano. Encontró trabajo como profesor en Leicester, donde frecuentaba su biblioteca y en donde leyó el libro de Thomas Malthus “Ensayo sobre el principio de la población”. También fue en la biblioteca donde conoció y entabló una gran amistad con el entomólogo Henry Bates, que le enseño el arte de coleccionar insectos.

En marzo de 1845 muere su hermano William, y él y John tratan de hacerse cargo de la empresa de su hermano con poco éxito. William convence a su hermano John para crear una nueva empresa de Ingeniería Civil que tiene mayor éxito y les permite comprar una casa en la que vivir .con su madre y su hermana.

bates.jpgDurante este tiempo mantiene una correspondencia constante con Henry Bates con el que conversa sobre los últimos libros de Darwin y Lyell. En 1848 parte con Bates a recorrer y estudiar la fauna del río Amazonas. Ambos obtienen ingresos para financiar su viaje con la venta de especimenes de insectos y plantas amazónicos que envían a coleccionistas europeos. Tanto Bates como Wallace están convencidos de que podrán encontrar pruebas de la transmutación de las especies que proponía Lamarck. Recorren Brasil por separado juntándose ocasionalmente a comparar sus resultados.

Finalmente, cinco años más tarde, en 1852, Wallace decide volver a Inglaterra y en el camino su barco se incendia y pierde la práctica totalidad de su colección y la mayor parte de sus anotaciones. Wallace vivirá durante los siguientes 18 meses en Londres de la compensación del seguro por su colección y vendiendo los últimos especimenes que tenía. Durante este tiempo realiza algunas publicaciones y tiene la posibilidad de conocer personalmente a Darwin.

malay-archipielago.jpgDe 1854 a 1862 Wallace viaja de nuevo, esta vez al Archipiélago de Malasia. Allí recoge más de 125.000 ejemplares. Desde allí, Wallace envía y publica varios artículos en los que detalla sus observaciones sobre la distribución geológica y geográfica de las especies, y sobre cómo especies muy similares vienen a coincidir al mismo tiempo y en el mismo entorno.

Estos artículos contrarían a Lyell, pero no sorprenden a Darwin. Darwin, que únicamente había compartido su teoría con el botánico Joseph Dalton Hooker, decide finalmente poner al corriente a Lyell sobre su proyecto del estudio de los mecanismos de la Evolución. Aunque Lyell no coparte esta visión, apremia a Darwin a que publica lo antes posible un libro con sus teorías evolucionistas.

Darwin y Wallace mantienen una cierta correspondencia, y Darwin anima a Wallace a ir más allá, diciéndole que comparte muchos de sus puntos de vista, hablándole de la existencia de un proyecto propio, pero sin darle apenas detalles de su teoría.

La respuesta basada en la teoría de economía política de Malthus, le sobreviene a Wallace durante un acceso de fiebre debida a la malaria, en una choza de unos nativos del poblado de Dodinga, en lo que actualmente es la isla indonesia de Halmahera.

La sorpresa de Darwin es enorme cuando el 18 junio de 1858, Darwin recibe el borrador manuscrito de Wallace, con el propósito de que Darwin lo revise, y si lo estima de algún valor se lo envíe a Lyell, a quién Wallace admira pero no conoce. Darwin ve reflejada su teoría de la Selección Natural con otros términos y expresiones.

La vida de los animales es una lucha por la existencia. […] Dado que la existencia individual de cada animal depende de él mismo, aquellos que mueren deben de ser los más débiles, mientras que aquellos que prolongan su existencia no puede ser sino los más perfectos en cuanto a salud y vigor”.

En la carta que adjuntaba a Lyell junto con el manuscrito de Wallace, Darwin decía:”Lo que usted me dijo se ha cumplido, y era una gran verdad que alguien se me anticiparía. Usted me advirtió d esto cuando yo le explicaba muy resumidamente mis teorías sobre la selección natural.[…] Nunca he visto una coincidencia más asombrosa. Si Wallace hubiera tenido el borrador del manuscrito que escribí en 1842 no habría podido hacer un resumen mejor… Por lo tanto, toda mi originalidad, sea la que sea, quedará hecha pedazos”.

Lyell y Hooker reconocieron la originalidad de cada uno de los dos científicos. Darwin primaba el papel de la competición entre individuos frente a Wallace que destacaba el poder selectivo del entorno. Lyell y Hooker lo prepararon todo de modo que la Linnean Society de Londres publicase el ensayo de Wallace, pero acompañado de dos escritos anteriores en los que Darwin había esbozado su teoría de la selección antural. La lectura de los textos se realizaría por orden alfabético el 1 de Julio de 1858.

Wallace que inicialmente no estuvo al corriente de estos preparativos, terminó mostrando su satisfacción por haber sido aceptado por las altas instancias de comunidad científica británica.

Darwin tendría finalmente que publicar su teoría en un libro o arriesgarse a perder la prioridad.

alfred_russel_wallace.jpgPor su parte Wallace se convirtió en uno de los defensores de la teoría de la Evolución mediante la Selección Natural, incorporando en el proceso ideas y conceptos totalmente originales.

Siguió siendo un personaje controvertido, con una vida azarosa y tal vez un poco excéntrico para la sociedad de su época. Al contrario de Darwin, no fue enterrado en la Abadía de Westminster sino en un pueblecito de Dorset, si bien se colocó una inscripción conmemorativa cerca de la tumba de Darwin.

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Darwinismo Económico(VII)- de la competencia en los mercados a la Selección Natural

Agosto 26, 2007 · 2 comentarios

El viaje en el Beagle proporcionó a Darwin las pruebas que necesitaba para convencerse de la existencia de procesos evolutivos que no podrían explicarse con las teorías científicas dominantes.

Las islas de Cabo Verde y las islas Galápagos eran sistemas con entornos climáticos y geológicos muy similares que sin embargo estaban pobladas por especies diferentes, cada una de ellas similares a las del continente más próximo: África y América respectivamente. Al mismo tiempo, existían subespecies únicas y exclusivas de cada una de dichas islas. (Las diferencias entre variedad y especie no estaban demasiado claras en aquel tiempo, ya que la idea dominante era que las especies habrían permanecido inalteradas desde su creación.).

darwins_finches.jpgLa explicación racional de Darwin pasaba por asumir una fase de colonización inicial de estas islas volcánicas por las especies del continente, y un período posterior de evolución  en condiciones de aislamiento.

Pero las teorías evolucionistas no eran nuevas, existía el lamarckismo y el propio abuelo de Charles, Erasmus Darwin, había formulado una teoría evolucionista pre-lamarckista. Sin embargo, ninguna de ellas había identificado un mecanismo que explicase la evolución de un modo completamente científico y habían sido ignorados por la comunidad científica, reservándoles un espacio marginal. En su segundo volumen de Lyell, (que le fue enviado a Darwin), se atacaba precisamente cualquier concepción del evolucionismo.

Si Darwin había observado el resultado de la evolución de las especies, era necesario encontrar el mecanismo que explicase cómo lo hacían. Esta idea obsesionó a Darwin y le consumió los siguientes 20 años, y se guardó de defenderla abiertamente hasta no haber reunido todas las evidencias que consideraba necesarias.

A su regreso a Inglaterra, el 2 de Octubre de 1836 cinco años después de su partida, Darwin se había hecho un pequeño nombre en la comunidad científica gracias a los ejemplares que iba enviando de forma regular a su antiguo profesor y mentor Henslow.

Durante los siguientes años explotó científicamente los hallazgos y anotaciones de su viaje, que fueron apreciados entre la comunidad científica. Su posición social le permitió el acceso a las prestigiosas sociedades científicas de su tiempo, y a los 30 años entró a formar parte de la Royal Society de Londres.

180px-emma_darwin.jpgSe casó en 1839 con su prima hermana Emma Wedgwood, cuya dote, unida a su fortuna familiar le permitía vivir cómodamente sin necesidad de ganarse la vida.

Se trasladó a una casa de campo en Downe, suficientemente próxima Londres como para permitirle participar en las actividades científicas de la capital, y lo suficientemente alejada como para desarrollar sus experimentos con tranquilidad.

La evolución planteaba necesariamente la pregunta sobre el origen del ser humano, y las posibles respuestas lo acercaban al mundo animal. Durante sus continuas lecturas sobre la naturaleza animal del ser humano, Darwin leyó el clásico de Thomas MalthusEnsayo sobre el principio de la población”.

thomas_malthus.jpgMalthus explicaba que la capacidad de crecimiento de las poblaciones es superior a la capacidad de crecimiento de los recursos naturales y económicos del entorno. Por lo que el factor limitante del tamaño de las poblaciones es la propia capacidad del entorno para sustentar dicha población. Esto generaría una lucha o competencia continua entre los individuos de cada población por la subsistencia y el acceso a unos recursos limitados.

La necesidad, esa imperiosa ley de la naturaleza que todo lo impregna, restringe su población dentro de los límites prescritos. Entre las plantas y los  animales los efectos de esa necesidad son la pérdida de fertilidad, la enfermedad y la muerte prematura. En la humanidad produce miseria y vicio.”

Darwin entendió al instante que había encontrado la respuesta científica que podía explicar los procesos de evolución de las especies, como un proceso de lucha o competencia de los diferentes individuos y especies por la subsistencia en un entorno con recursos limitados, en el que aquellos individuos con variaciones que favoreciesen la adaptación al medio tendrían mayores probabilidades de sobrevivir que la media, y podrían de este modo transmitir sus variaciones a su descendencia.

Era la Selección Natural, un proceso nacido de la teoría económica de las poblaciones de Thomas Malthus, relacionado con la idea del equilibrio que se produce en los mercados entre la oferta y demanda, y que se convirtió en fundamental para que la Evolución fuese finalmente aceptada por la comunidad científica en el campo de la Biología y la Historia Natural.

Las posteriores aplicaciones de la teoría de la Evolución a la teoría Económica son prácticamente directas, ya que el origen de los procesos de la teoría de la Evolución están en la propia Economía y no al contrario.

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Darwinismo Económico (VI)- Descubrir y dudar

Agosto 26, 2007 · 1 comentario

hmsbeagle.jpgEl Beagle zarpó de Playmouth el 27 de Diciembre de 1.831.

Los primeros días de la travesía del Beagle debieron de resultarle al joven Darwin de lo más penosos. Tras sortear varias tormentas en el Canal de la Mancha y ser testigo de los castigos a los marineros por haber llegado borrachos del permiso de Navidad, Darwin escribía en su diario: “La miseria es excesiva y supera con mucho lo que se imaginaría una persona que nunca hubiera estado en el mar más que unos pocos días. […] A menudo dije antes de zarpar que sin duda, me iba a arrepentir muchas veces de haberme comprometido con esta empresa, pero no sabía hasta qué punto”.

De hecho, el viaje obedecía a una secuencia de hechos fortuitos que combinados le habían conducido a enrolarse en el Beagle, un pequeño bergantín de exploración de la Marina Británica, que tenía como principal misión explorar y cartografiar las costas de Sudamérica, y tal vez del Pacífico Sur, por un período de dos años.

Darwin había entrado a estudiar en Cambridge por mandato de su padre, con la finalidad de convertirse en ministro de la iglesia anglicana. En aquel tiempo, Cambridge y Oxford competían en el análisis del registro fósil y de la historia natural. William Buckland, clérigo poco convencional y un cristiano racionalista, fue uno de los descubridores de los primeros restos fósiles de dinosaurios , y se convirtió en 1.818, en el primer profesor adjunto de geología de Oxford. Ese mismo año, la Universidad de Cambridge nombró a Adam Sedgwick catedrático de Geología.

180px-charles_lyell.jpgUn estudiante de Oxford que había asistido a las clases de Buckland, decidió abandonar su brillante carrera como abogado para dedicarse por entero a la geología. Era Charles Lyell, que optó por la defensa de la teoría del “vulcanismo estacionario”, enunciada por James Hutton a finales del siglo XVIII. De acuerdo con esta teoría, la evolución geológica no tendría una dirección determinada, como proponían Cuvier y Lamarck, sino que consistiría e un proceso cíclico en el que el magma incandescente ascendería en grandes cantidades a la corteza terrestre, donde se enfriaría y erosionaría dando lugar a terrenos habitables. La acumulación de estas tierras en la corteza ayudaría a que las capas inferiores cayesen hacia el núcleo dónde volverían a fundirse. La presión resultante provocaría la ascensión del magma hacia la superficie para cambiar y formar nuevos terrenos habitables.

180px-lyell_principles_frontispiece.jpgLyell utilizó su destreza dialéctica para defender estas teorías en una serie de tres volúmenes de su “Principios de Geología” que publicó entre 1830 y 1833, y que afirmaban la existencia divina y proponían una alternativa científica al catastrofismo de Cuvier.

84-261-3536-6img1.jpgEl Beagle había zarpado dos años antes para realizar su misión, pero su capitán sólo en el mando, había decidido suicidarse una vez perdido en el laberinto de Tierra de Fuego. FitzRoy, un joven que no cumplía los 25 años, fue nombrado su nuevo capitán. Se ocupó del viaje de regreso del Beagle a Inglaterra y de preparar la nueva expedición De naturaleza melancólica, pidió disponer de un caballero naturalista como acompañante, temiendo correr la misma suerte que su predecesor.

Darwin, era cinco años más joven que FitzRoy y acababa de terminar sus estudios en Cambridge. Había aprovechado el verano para acompañar al catedrático Sedgwick a una expedición de estudio geológico en Gales. A su vuelta, su profesor John Stevens Henslow que le había recomendado aplazar su ordenación como ministro, le había propuesto para el puesto de naturalista sin sueldo en el Beagle. Su padre se opuso inicialmente a este proyecto, pero accedió finalmente a sufragar los gastos de la aventura del joven Darwin.

Una cuarentena debida al cólera, impidió que la tripulación del Beagle desembarcase en las islas Canarias, por lo que el Beagle siguió navegando al sur hacia las islas tropicales de Cabo Verde.

Darwin se había educado bajo la influencia catastrofista de Cuvier imperante en Cambridge. El catedrático Sedgwick le había proporcionado una lista de libros para el viaje entre los que no se incluía el novedoso primer volumen de “Principios de Geología” de Lyell. Sin embargo el capitán FitzRoy había adquirido un ejemplar que prestó a Darwin, y que éste leía en el momento de atracar en la isla de Sao Tiago. Lo que vio allí, un archipiélago de islas volcánicas, le convirtió en un defensor de Lyell y le obligó a poner en duda todo lo que conocía hasta entonces.

Darwin escribió en su diario: “Ha sido para mí un día glorioso, como devolver la vista a un ciego.

Medio siglo más tarde escribía rememorando aquel día: “Se me ocurrió por primera vez que yo podría quizá escribir un libro sobe la geología de los distintos países que visitara y esto me hizo estremecerme de placer. Para mí aquel fue un instante memorable y ¡con cuánta claridad puedo recordar el bajo acantilado de lava al pie del cual descansaba yo, con un sol caliente que brillaba, unas pocas y extrañas plantas del desierto que crecían cerca de mí y corales vivos en las charcas que la marea había dejado a mis pies!

Categorías: Beagle · Darwin · Evolution · Uniformismo

Darwinismo Económico (V) - antes del Evolucionismo

Agosto 14, 2007 · No hay comentarios

350px-god2-sistine_chapel.png“[...] -Enséñele a su hijo las falacias de la evolución antes de que se los enseñen en la escuela. [...]

- Como los dinosaurios se utilizan comúnmente, aún en preescolar, para introducir a los niños a la evolución, recuérdeles que los dinosaurios terrestres fueron hechos el 6º día de la Creación (y otras criaturas dinosaurescas como el Pleisosaurio, en el 5º Día). Infórmeles de las evidencias sobre los dinosaurios que vivieron con las personas, sobre los tallados en piedra encontrados, y de las leyendas de los dragones. [...]

- Llévelos a lugares donde puedan encontrar fósiles y explique como los fósiles usualmente son formados al ser sepultados rápidamente en sedimento. Explíqueles cómo el Diluvio en Génesis proveyó las condiciones perfectas para la formación de millones de fósiles alrededor de toda la Tierra. [...]“

Sus hijos y la evolución‘ (por Geoff Chapman) en Investigaciones Creacionistas (2007)

Antes de la publicación del libro de Charles Darwin “El Origen de las Especies” en 1859, los naturalistas se debatían entre dos posiciones teóricas  irreconciliables.

200px-georges_cuvier.jpegLa mayor parte de la comunidad científica europea, entre la que se educó Darwin, había aceptado el fijismo catastrofista de George Cuvier (1769-1832), en parte por el rigor y gran volumen de trabajo llevado a cabo en el análisis de anatomía comparada de las diferentes especies de su tiempo y de las pertenecientes al registro fósil; en parte por su ambición y habilidad política para superar los horrores de la Revolución para ganarse el afecto de Napoleón primero, y de la corona después; y en parte por no haberse pronunciado claramente nunca sobre el origen último de la creación.

paris_basin_cuvier.jpegTras el estudio geológico de los diferentes estratos que culminó con la descripción de “la columna geológica”, concibió las eras geológicas como una sucesión de catástrofes (o revoluciones) consecutivas, entre las que se producía la extinción sucesiva de las especies existentes, siendo sustituidas por otras nuevas. Estas nuevas especies procederían bien de otras regiones del planeta que se habrían salvado de la catástrofe, o bien de un nuevo proceso de creación que generaría especies mejor adaptadas a las condiciones de cada una de las eras geológicas de la Tierra.

De este modo Cuvier explicaba los saltos evolutivos que observaba en el registro fósil, que no parecían permitir la inferencia de una continuidad de las formas orgánicas.

Basándose además en sus estudios de anatomía comparada, Cuvier mantenía la visión aristotélica de la invariabilidad de las especies, argumentando que la evolución gradual de un ser vivo era imposible de concebir, ya que existía una interrelación fisiológica de todos los elementos de la anatomía de un ser vivo, que obligaría a la evolución gradual y conjunta de todos ellos.

En 1826 Cuvier fue condecorado como Gran Oficial de la Legión de Honor por Carlos X; y en 1831, (tras las revolución de 1830), el nuevo rey  Luis Felipe lo ascendió al rango de Par de Francia. Murió apaciblemente en su casa de París en 1832.

200px-jean-baptiste_lamarck2.jpegEn el otro lado, Jean-Baptiste Lamarck (1744-1829) defendió una teoría evolucionista que explicaba el origen de la vida a partir de la materia por generación espontánea, y un posterior desarrollo gradual basado en dos principios básicos: la tendencia intrínsica de la naturaleza hacia una mayor complejidad, y la necesidad de los organismos para adaptarse a su entorno promoviendo el desarrollo de unos miembros frente a otros mediante su mayor utilización, y que produciría cambios que se transmitirían dentro de una especie de forma hereditaria.

El razonamiento de Lamarck se basaba en que un cambio en el entorno modificaría las necesidades de los organismos que lo habitan, lo que a su vez produciría cambios en su comportamiento. Una modificación de los hábitos conduciría a una mayor o menor utilización de un órgano o estructura anatómica; y con el uso se produciría un aumento de dicho órgano durante las siguientes generaciones, mientras que su falta de uso lo reduciría o haría desaparecer.

A este principio lo denominó la Primera Ley en su libro “Philosophie zoologique”. Su segunda ley afirmaba que tales cambios eran hereditarios. El resultado de estas leyes era el supuesto de que los organismos cambian de forma gradual y continua al mismo tiempo que se adaptan a las nuevas necesidades creadas por los cambios de su entorno.

La teoría lamarckista ha sido superada a mediados del siglo XX por la genética, pero durante mucho tiempo sirvió de alternativa científica a todos aquellos procesos que no pudieron ser explicados de otro modo. Incluso Darwin llegó a asumirla parcialmente para poder responder a algunas observaciones, que no pudo explicar con la selección natural.

Aunque Lamarck parece haber negado al final de sus días una posible explicación teológica de su teoría,  ésta se adaptaba bien a la concepción de un diseño inteligente de la naturaleza por una mano Creadora, el cuál permitiría la evolución de las especies mediante una energía vital para adaptarse progresivamente a los cambios de su entorno.

Los últimos años de la vida de Lamarck transcurrieron en la pobreza. Cuatro veces viudo, hacia 1819 quedó casi ciego por el uso repetido de la lupa de observación. Fueron los años en que Cuvier, entonces en la cumbre de su gloria, increpaba a Lamarck diciéndole que la mejor prueba de que la función no creaba el órgano la tenía en su propio proceso de ceguera.

Republicano convencido y promotor de la conversión de el Jardin des Plantes  en el Museo de Historia Natural , (en el que trabajaron grandes científicos como Cuvier o él mismo), la Restauración será para él fuente de rechazo y de dificultades financieras. Muere el 18 de diciembre de 1829 a la edad de 85 años. Tras residir en un nicho alquilado durante cinco años, sus restos fueron arrojados a la fosa común del Cementerio de Montparnasse.

Ambas corrientes, se fueron actualizando con los sucesivos descubrimientos que fueron realizando notables naturalistas de la época, y ambas sustentaron diversas adaptaciones del creacionismo, mediante las cuales se trataban de hacer compatibles los nuevos descubrimientos naturales con la explicación religiosa del origen del mundo y del hombre.

Así, en el caso del catastrofismo de Cuvier, algunos geólogos como el escocés Hugh Miller, sugirieron que existiría una correspondencia entre los días de la creación del Génesis y las eras geológicas, supuesto que asumieron y difundieron los profesores de Geología de la Universidad de Yale James Dwight Dana y Benjamin Silliman. Tras estas teorías creacionistas, ya fuesen catastrofistas o lamarckistas, se asumía que Dios está detrás de todo proceso natural como causa última. La falta de una explicación mejor, y el fuerte caracter religioso imperante de la sociedad victoriana, hizo que el creacionismo fuese ampliamente aceptado por la comunidad científica de principios del siglo XIX. Aún hoy día sigue siendo defendida por un importante movimiento de científicos y teólogos norteamericanos.

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¿Y depués del low-cost?

Agosto 6, 2007 · 4 comentarios

Las aerolíneas low-cost parecen enfrentarse en estos día a la constatación de un cambio de ciclo en su modelo de negocio.

Una mayor competencia entre las diferentes aerolíneas low-cost y las aerolíneas tradicionales, un encarecimiento del precio del combustible y un encarecimiento de las tasas aeroportuarias como las aplicadas por Ferrovial en los aeropuertos británicos, pueden explicar en parte la situación del sector.

Los analistas anuncian un nuevo proceso de concentración del sector que terminará con la supervivencia de aquellas aerolíneas más grandes, con una estructura de costes más optimizadas y con mayores recursos financieros.

Fin de fiesta para las ‘low cost’. (Carlos Ribagorda. Elconfidencial.com - 06/08/2007).
EasyJet cobrará tres euros por cada maleta facturada a partir de octubre. (5Días.com 03/08/2007)
Vueling quintuplica pérdidas y se desploma en Bolsa. (5Días.com 04/08/2007)

en_141005.jpegSin duda el modelo low cost ha incrementado la competencia del sector, obligando a las aerolíneas tradicionales a revisar sus estructuras de costes y sus operaciones, en el que la pérdida de margen unitario por pasajero se compensa con el mantenimiento o incremento de los niveles de ocupación por avión y el número de vuelos.

El modelo low-cost parece haber creado valor especialmente para los usuarios (demanda), incrementando el número de pasajeros y vuelos del sector gracias al descenso continuado de los precios de los billetes.

Algunas reflexiones apuntan en dos sentidos:

- Primero, si el incremento de la utilización del avión reduciendo el precio del pasaje, es un modelo social y ambientalmente sostenible, ya que se genera un incremento de la demanda y por lo tanto un mayor volumen de consumo de recursos a escala global a menores costes, que se traduce en una reducción prioritaria de todos los costes posibles. (El impacto social y medioambiental sólo están incluidos en el modelo de forma indirecta, como segundas o terceras derivadas).

-Segundo, se pregunta sobre la creación total de valor para el sector y para la sociedad que genera la aparición de los modelos low-cost. Se estudia si se ha generado una mayor diversidad de oferta mediante la ampliación del número de opciones para los usuarios que les permita elegir entre diferentes opciones diferenciadas de servicio a diferente precio. O si por el contrario, al tratarse de modelos con grandes economías de escala ha favorecido que las aerolíneas tradicionales buscasen competir con las mismas armas de las low-cost, reduciendo sus costes y los precios de los billetes, y reduciendo también el nivel de servicio que ofrecían antes de la aparición de las low cost. (Prácticas como el do-it-yourself, o el tener que llamar a números de tarificación especial para reclamar y gestionar las pérdidas de las maletas no parecen ser una mejora del servicio).

Ahora se alcanza un nuevo punto de equlibrio entre la oferta y la demanda, y el mercado parece haberse saturado… nuevo proceso de concentración buscando la generación de mayores economías de escala. ¿Y después del low-cost?.

Personalmente creo que el “low-cost”, siendo un modelo muy interesante, no es la repuesta definitiva “Lean” al mundo de los servicios de este siglo XXI como proponen algunos autores, ya que seguramente se trata de un modelo al que le falten inputs. 

Por un lado permite el acceso en masa a determinados servicios y productos a segmentos de la población mundial con ingresos más bajos, y por otro genera tensiones sociales en mercados más maduros y sociedades más desarolladas. Aunque los costes son cada día más globales, de momento la distribución de la riqueza entre la población mundial y el nivel de desarrollo de los diferentes mercados nacionales no lo es.

Mientras tanto, aparece en la prensa una noticia que me ha llamado la atención porque va contra la tendencia general de su sector: Mercadona cuida a sus empleadas embarazadas (5días.com 04/08/2007)

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