Jane Jacobs (Mayo 1916 – Abril 2006). Esta anciana de la imagen, de ojos vivos e inquisitivos y de la que hace poco más de una año de su muerte en el 2006, ha sido una de las intelectuales más interesantes y queridas de su tiempo. Nacida en Estados Unidos, en 1968 emigró a la ciudad canadiense de Toronto, principalmente por su rechazo a la guerra de Vietnam y por el miedo a que sus dos hijos, mayores de edad, pudiesen ser llamados a filas.
Toronto fue su ciudad, la acogió, la mimó y la adoptó como suya hasta el final de sus días. Famosa por sus trabajos y críticas a las políticas urbanísticas de su tiempo, desarrolló una amplia e intensa actividad creativa en áreas que hoy denominaríamos bajo el paraguas de la tercera cultura. (Ved las entradas del blog de Juan Freire: “Jane Jacobs y la anti-planificación urbana” y “La ciudad escalable: atrapados entre Jane Jacobs y los videojuegos“).
El crítico canadiense Robert Fulford la definía como: “fue una guerrera intelectual diferente, una teórica que se opuso a muchas de las teorías, una profesora sin trabajo en la enseñanza y sin título universitario, una escritora que escribió bien pero poco frecuente.”
Contaba 83 años, cuando en el 2000 publicaba uno de sus últimos libros, The nature of Economies.
Robert Fulford escribía en su columna acerca de la publicación del libro: “Ella (Jane Jacobs), quiere demostrar que la vida económica, lejos de estar sobre-impuesta al mundo natural, es parte de la naturaleza. Los sistemas económicos y naturales están entrelazados, y la vida económica está gobernada por procesos y principios que los humanos no hemos inventado y no podemos trascender, tales como la evolución. “Cuanto más aprendamos de estos procesos y más los respetemos, mejor marcharán nuestras economías.” Un sistema económico se hace a sí mismo, de la necesidad y la espontaneidad. “El clima es así. La evolución es así. Las economías, si no están muertas y estancadas, son así…“.
[...] Su libro se centra en “personas económicamente creativas“, que tienen iniciativa y recursos, “cualidades que abundan en el ser humano si no son frustradas o suprimidas“. Señala que en la Unión Soviética, el desarrollo económico estuvo en manos de burócratas, por lo que el resultado final fue… burocracia. Al final, se necesitaron 8 millones de personas para gestionar la ex-economía soviética hasta los últimos niveles.”
Richar Koch hace referencia a Jane Jacobs, y señala en su libro tres aspectos interesantes de la teoría de la evolución y las implicaciones que tienen en los sistemas económicos:
1.- La diferenciación emerge de la generalidad. Un especie, conocimiento, sector industrial o producto, da lugar a otros más especializados y diversos. La variación es la clave del desarrollo.
2.- La diferenciación se convierte con el tiempo en generalidad desde la que emerge nuevas formas de diferenciación. La variación nunca se interrumpe. (Pensad en el Long Tail y los sistemas fractales. Si dentro del Long Tail de un mercado seleccionamos la oferta de un submercado o nicho más pequeño, nos volvemos a encontrar con otro Long Tail).
3.- El desarrollo depende del co-desarrollo. El desarrollo de una especie implica el desarrollo de todas las demás especies que forman un ecosistema. (En España las empresas de publicidad en Internet no podrán crecer mientras no se incremente el gasto total de publicidad en Internet. Éste no incrementará mientras las empresas no generen una mayor oferta en Internet, que a su vez dependerá de una mayor utilización de Internet por parte de los consumidores. Para ello es importante que la penetración de Internet en la sociedad sea cada vez mayor, y que las ofertas de acceso sean lo más competitivas posibles para permitir un mayor número de accesos a todos los segmentos de la población y desde todo tipo de dispositivos).
Además de estos tres puntos, Richard Koch señala otros tres más, provenientes de la teoría de Darwin:
4.- Las probabilidades de éxito en la supervivencia son bajas. El fracaso es la condición natural. Por esta razón es necesario sobre-producir excendentes de: descendientes, productos o servicios, ya que de este modo tenemos mayores probabilidades de éxito. (Esta es una crítica que se está realizando últimamente a la aplicación intensiva de sistemas de calidad basados en la eficicencia).
5.- Son las condiciones de vida (entorno), las que determinan si las especies y los individuos sobrevivirán o no. La diferencia puede parecer sutil pero es importante.
El naturalista francés Jean-Baptiste Lamarck (1744-1829), afirmaba que la función precede la forma, es decir, que las especies evolucionan y se adaptan a las condiciones de su entorno. Darwin, sin embargo, afirma que las especies evolucionan de forma natural, y que es el entorno (mercado) el que determina a posteriori si sobrevivirán o no. De acuerdo con Darwin, las especies y los individuos no pueden esperar tener el control de su propio destino… (¿malas noticias para los técnicos del marketing tradicional? ).
Richard Koch afirma: “Generalmente los mercados evolucionan cambiando a los ganadores, (ya sean empresas, tecnologías o naciones), y no cambiando la forma en la que se comportan los ganadores incumbentes, (a los que podemos llamar perdedores incipientes). En la evolución por selección natural, el entorno es más importante que las especies, y las especies son más importantes que los individuos.”
6.- El proceso de selección natural supone altos niveles de suerte, aleatoriedad y desarrollo arbitrario. “La selección natural es un proceso de experimentación en el que la suerte es la norma. Lo mismo sucede en los Negocios”.
Como afirma Jane Jacob,s la evolución trasciende al ser humano. Confío en haber generado ideas nuevas, dudas y emociones ante estos conceptos: cambio, innovación, diversidad, caos… ¿oportunidad o amenaza?
