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Luis Garicano: estado de la innovación en España

Junio 12, 2007 · 2 comentarios

  Aparece publicada en la versión digital de Cinco Días la siguiente entrevista a Luís Garicano, Profesor de Economía y Estrategia en la Escuela de Negocios de la Universidad de Chicago, y que acaba de recibir el premio de la Fundación Herrero.

‘La clave del desarrollo son los emprendedores y los científicos’ (5Días -Jaume Viñas / MADRID (12-06-2007)

Este es un extracto de lo más interesante de la entrevista.

“Le han dado el premio por su aportación a la economía del conocimiento. ¿En qué consiste su trabajo?

Estudio dos fenómenos que están sucediendo a la vez: el crecimiento de las tecnologías de la información, y la deslocalización y su efecto en la organización empresarial. En concreto, he estudiado todos los bufetes de abogados de EE UU.

¿Y cómo anda España en esto del conocimiento?

Las empresas de servicios profesionales en España funciona muy bien. El problema que tiene España en la economía del conocimiento es que no estamos enfocando nuestros recursos hacia ella. España se va a encontrar con un muro y vamos a chocar de bruces.

Pero gozamos de un crecimiento fuerte, por encima de la UE.

España crece con mucha mano de obra, mucho ladrillo, mucho sol pero con poca cabeza. Es el único país del mundo que tiene un crecimiento productivo negativo. Ahora que estamos en época de vacas gordas, España debe reorientar las prioridades de la sociedad. Una cosa que me parece asombrosa es que la proporción de inversión en educación está bajando. España usaba el 5,3% del PIB en educación en 1995 y el 4,7% en 2003.

Entonces, ¿qué debemos hacer?

Una cosa muy curiosa que encontré en EE UU es que hay dos tipos de ocupaciones que tienen ganancias de salario y de empleo: una son las muy altas, banqueros de inversión, científicos… y otras son las muy bajas: niñeras, jardinero. Ambas profesiones no se pueden deslocalizar ni sustituir por máquinas. Hay dos rutas de crecimiento y debemos optar por la primera, con empleos de alto valor añadido.

Quizás, España ya ha perdido ese tren.

No lo creo, pero lo podemos perder. El gran problema de España siempre ha sido el café para todos. Igual que en el Real Madrid hay estrellas que ganan más que el jugador del Badajoz, pues en la universidad también hay estrellas capaces de descubrir la cura del cáncer y no pueden ganar los mismo que uno que está escribiendo cosas como para pasar el rato. La solución en España es tener seis o siete focos de investigación de altísimo nivel. Habría que gastar 4.000 o 5.000 millones de euros en cada uno de estos focos.

Eso es mucho dinero.

Pero lo hay. En vez de tanto AVE y tanto cemento, gastemos el dinero en reclutar gente de primera línea y producir investigación que, al final, repercute en el beneficio de toda la sociedad. Fíjese en la Universidad de Stanford, para citar el caso más famoso. Ha producido Google y Yahoo. Y salió de gente que estaba en clase. Esto es lo que España no ha entendido de la economía del conocimiento.

Vaya, que seguimos con el que ‘inventen ellos’

Exacto, aún seguimos así.

El profesor Garicano cita de memoria un estudio de La Caixa. En la primera década del siglo pasado, el 70% de los premios Nobel provenían de universidades europeas y menos del 5% eran de Estados Unidos. Ahora, la relación se invertido. En el año 2006, el 80% de los premio Nobel fueron para profesores universitarios en EE UU y las universidades europeas apenas alcanzaron el 5%. ‘Europa se ha acostumbrado a estar por detrás de EE UU, pero es que ahora también nos van a pasar las universidades de China, de Singapur o Japón. Corea hace quince años no era nada, y hoy lidera la lucha contra el cáncer’, explica Garicano, entre inquieto y asombrado por la falta de reacción europea. Dentro de diez años, aventura, no sólo la enseñanza superior estadounidense pasará la mano por la cara a Europa, sino que también la de los países emergentes dejara al Viejo Continente en evidencia.

[...] ‘Si España tiene tenistas y corredores de Fórmula 1 de primera línea, porque no va a tener universidades y centros científicos, también de primera’, se pregunta el vallisoletano.”

Anexo: no quiero ser el pregonero de la crisis, pero sí creo que debemos reflexionar.
Tres cuartas partes de las 60.000 promotoras españolas desaparecerán en los próximos años” (El confidencial-Fátima Martín – 12/06/2007
Más dinero ‘negro’ que nunca: En España hay 113 millones de billetes de 500 euros” (El Confidencial-Carlos Sánchez.- 12/06/2007)

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¿Homo Homini Lupus? (II)

Junio 12, 2007 · 5 comentarios

De la anterior entrada podríamos llegar a deducir que el ser humano se mueve en condiciones normales por la búsqueda de transacciones justas. Pero entonces, olvidaríamos una de las más poderosas emociones que mueve el comportamiento del ser humano: la venganza… ¿Cómo integramos la venganza con la justicia social?

La segunda parte del artículo de Scientific American: “The Economics of Fair Play” -(La Economía de lo Justo), habla de los experimentos desarrollados entorno a juegos denominados Public Goods (Bienes Públicos).  

Imaginad que se reparten 20 euros entre cuatro jugadores, y cada uno tiene que decidir de forma individual qué cantidad van a aportar a un fondo común. El experimento dobla la cantidad del fondo común y la distribuye de forma equitativa entre las cuatro personas. Si todos contribuyen con sus 20 euros, todos doblan su capital a 40 euros.

Pero un jugador “egoísta” podría pensar que por cada euro que aporta al fondo común, este se dobla y se divide en cuatro partes, de la que él únicamente recibe 50 céntimos. Por lo que si el aporta sus 20 euros y  el resto de jugadores no aportan nada él terminaría únicamente con 10 euros, y además habría aportado al resto de los jugadores 10 euros más. (Todos éstos detalles se explican claramente al inicio de cada experimento).

Por lo general los grupos comienzan el juego aportando la mitad o más de su capital. Pero conforme el juego avanza, la mayor parte de los miembros terminan por no invertir cantidad alguna, aprendiendo a ser egoístas a base de sucesivas experiencias frustrantes.  (Cualquiera que haya vivido en una gran ciudad o un entorno difícil y altamente competitivo se sentirá reflejado en experiencias similares).

Y sin embargo estos mismos jugadores, puestos de nuevo a jugar en grupos de personas distintas y que no conocen, vuelven a comportarse de la misma forma e inician el juego contribuyendo con cantidades importantes.

Una variación del juego experimentada por los autores del artículo, introduce la posibilidad de que un jugador pueda imponer penalizaciones de 1 euro a otro jugador con un coste de 30 céntimos sobre su propio capital, capital que ambos deben devolver al experimentador. Aplicar un castigo a otro carece de sentido desde un punto de vista egoísta, ya que el que ejerce el castigo también pierde y no gana nada a cambio. (más…)

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