Walt Whitman (1819–1892). Leaves of Grass. (1891)
One’s-self I sing, a simple separate person,
Yet utter the word Democratic, the word En-Masse.
Of physiology from top to toe I sing,
Not physiognomy alone nor brain alone is worthy for the Muse, I say
the Form complete is worthier far,
The Female equally with the Male I sing.
Of Life immense in passion, pulse, and power,
Cheerful, for freest action form’d under the laws divine,
The Modern Man I sing.
No puedo ni quiero traducir este poema, que pertenece al libro por excelencia de Withman. Se trata de un canto a la totalidad, a la globalidad creada desde sus diferentes partes, al impulso, al movimiento, a la pasión, a la libertad y la igualdad del hombre moderno, un hombre con máxima libertad bajo las leyes de Dios.
Los modelos mentales son la herramienta que utilizamos en nuestro día a día para poder comprender la realidad que nos rodea y sentirnos seguros en ella.
Cuando hablo de flujo, (y asumo que como yo, otros muchos), pienso en transmisión de energía, materia, personas, caudal, de un punto a otro, de un cuerpo a otro, para llegar finalmente a un equilibrio en el que todo se hace uniforme, todo se iguala.
Por este motivo el efecto de la Globalización se nos hace evidente a la mente, ya que en entornos globales con economías abiertas y altamente interrelacionadas, los capitales fluyen enriqueciendo a las naciones con costes más bajos y haciendo menos competitivas y más dependientes a las naciones con mayor capacidad de consumo… la riqueza fluye e iguala los mercados.
¿Pero cómo puede ser entonces que las sociedades sean cada vez más diversas y desiguales? ¿Es que no funcionan bien estos mecanismos de difusión de riqueza? ¿Es que existen grandes grupos, que como una gran mano negra controlan los mercados?
La respuesta es ENTROPIA.
La segunda ley de la termodinámica afirma que cuando juntas dos cuerpos a distinta temperaturas, fluirá energía de forma natural del que tiene mayor temperatura hacia el que tiene la temperatura más baja, hasta que finalmente ambos se igualen.
Pero se nos olvida que este flujo de energía debe hacerse de forma que la entropía en el sistema sea máxima: internamente se incrementará la dispersión y la oferta de las distintas configuraciones microscópicas de energía. Globalmente los cuerpos igualan su temperatura creando una mayor desigualdad en sus estructuras internas. Esta es la paradoja de la entropía.
El funcionamiento del libre mercado podría explicarse con un modelo mental de entropía. Como afirmaba José Luis Fernández, flujos macro para igualar entornos con distinto potencial, pero que en su proceso de equilibrio generan mercados más amplios, complejos y diversos.
El comunismo propone una sociedad tan rígida como la de un sólido, en el que el flujo de capitales fluye con tanta dificultad que a duras penas genera riqueza a nivel macro, precisamente porque nos iguala en el micro. Esta organización no fluiría de forma natural y sólo se obtendría mediante un ”trabajo” contínuo, (como el que realizan los frigoríficos para mantener congelada el agua).
En un sistema económico que se rige por las leyes de la entropía, el 90% de sus habitantes tiene una muy pequeña probabilidad de llegar al final de la cola de la Power Low a partir de la cuál los incrementos de riqueza son exponenciales. Las respuestas culturales han sido variadas: desde la estructura de castas de la cultura india, al sueño americano de Estados Unidos.
Y sin embargo la historia de nuestro planeta está plagada de éxitos obtenidos a partir de la más ínfima de las probabilidades. El hecho de enfocarnos en los éxitos y no en los fracasos debe haberse grabado en nuestros genes tras siglos de evolución y supervivencia de las diferentes especies.
¿Existen alternativas? La respuesta podría ser China. El punto medio entre el comunismo (hielo) y el capitalismo (gas), es el agua.
Javier Carrillo, profesor del Instituto de Empresa, escribía una entrada interesante en el blog IE@Economy: Balones Fuera (II) haciendo referencia a un artículo de The Economist que os recomiendo: “Lost in translation“. China se ha convertido en una gran potencia compitiendo con Estados Unidos en su talón de Aquiles, el ahorro. El crecimiento de China ha sido financiado en una gran parte sin recurrir a financiación exterior, al mismo tiempo que financiaba grandes cantidades de deuda de la economía más poderosa del planeta. Que el Yuan siga bajo, significa que la capacidad de compra de sus habitantes sigue artificialmente baja, por lo que se mantienen en sus modelos de trabajo y ahorro; mientras Estados Unidos se ve incapaz de cambiar su modelo de consumo.
De acuerdo con la entrada anterior, esta estrategia de ahorro minimizaría en parte las tensiones sociales que genera el gran crecimiento económico chino, y le permitiría disponer de liquidez para afrontar ahora una expansión internacional de compra de empresas extranjeras.
Otro aspecto interesante de la entropía, contradice nuestra visión clásica de flujo de procesos y de eficiencia que predica el Lean Manufacturing. Un flujo Lean, que genera cada vez mayor estandarización de procesos y productos termina volviéndose rígido, se agota por la propia ley de rendimientos decrecientes, se vuelve incapaz de evolucionar.
Tal vez sea éste uno de los problemas que encuentran muchas empresas de servicio cuando tratan de aplicar científicamente el Lean Servicing, un mundo de distribuciones normales y campanas de Gauss que no se adaptan bien a procesos más complejos y cambiantes regidos por distribuciones Log-Normales y Power Laws.
Y seguramente al lector se le ocurran otras muchas más visiones, modelos, ideas …
Y es que como ha afirmado Malcolm Gladwell refiriéndose al Long Tail:”Cinco frases para explicar eso que, si pensáis [...], os hará ver el mundo de forma distinta. Eso es una Gran Idea.”
